Café mezclado con dudas

martes, 29 de junio de 2010



-Me dejas demasiado tiempo para pensar y eso es malo, muy malo, para mi salud cardíaca.

-¿Y qué necesitas oír?

-Nada en especial. Me refiero a que no es bueno que tardes tanto en responder a mis mensajes y a mis llamadas. Necesito escucharte al otro lado del teléfono. Me crea seguridad. Muchas veces son llamadas de auxilio…miento…más bien: exagero para atraer de una forma pueril y estúpida tu atención. Pero necesito que me escuches. No puedo sola con mi vida.

-Vuelves a hacerlo. Temes enfrentarte a los fracasos, cuando en realidad sólo han existido en tu cabeza. La mayoría de las ocasiones no son fracasos auténticos, sólo piezas de un puzzle complejo que forma parte de tu vida como de la de cualquiera. Tienes todas las piezas y todo el tiempo del mundo y en cambio te limitas a decir que no vas a poder hacerlo tú sola. No me necesitas.

-Lo siento. ¿Ves? No sé cómo lo consigues, pero siempre acabo pidiéndote perdón. Forma parte de mi espíritu inseguro. Lo sé, siempre lo hago. Me refiero a lloriquear delante de ti, esperando que me acojas en tus brazos y me digas que no pasa nada, que todo está bien…

-Todo está bien. No pasa nada…

-No, no me sigas la corriente como si fuese tonta; no lo soy. Tampoco me lleves la contraria. Estoy hecha un lío. Me confundes, sólo con la mirada. Apenas he dicho nada y no sé que decir para que no me veas como una estúpida…

-No creo que seas estúpida. Eres insegura sí, pero no estúpida. Sólo necesitas creerte que vales de una vez por todas.

-Vaya, otra vez he caído en esa odiosa autocompasión. No, no me digas nada. Estoy mejor así: reflexionando sobre mis errores. Son demasiados. Me veo torpe e indecisa. Hace años que salí de la universidad y me sigo comportando como una estudiante que aún no tiene claro qué quiere hacer con su vida. Necesito un café.

-No te conviene tomar más café.

- No estoy segura de casi nada en mi vida, sólo sé que necesito ese café…

(La Dama)

Embustera



Siempre voy a tenerte que agradecer
que hayas sido conmigo tan embustera
y me hayas enseñado lo que es querer
bailar mientras rodamos por la escalera

Has despejado mis dudas
y has logrado que aprendiese
a ser un perfecto Judas
desde la jota a la ese.

Contigo he comprendido que la humedad
es algo que se seca y se olvida
gracias a ti he sabido que la verdad
es solo un cabo suelto de la mentira

Por eso sé que perderte
no era quedarse sin nada,
la muerte es sólo la suerte
con una letra cambiada.

Embustera.
tu corazón es una cremallera
de Christian Dior
blanqueas emociones,
traficas con botones,
pierdes con mi perdición

Dormir contigo es repetir francés en una facultad
donde un Miró parece una esquela
y enseñan cuánto mide la oscuridad:
sumando pesadillas y duermevelas

Hoy llamo a las rosas pan
y al vinagre desatino
las mujeres que se van
se quedan en el camino.

Por mucho que me duela, debo admitir
que otras me ven sin ropa y tú desnudo
será mucho mejor, si pretendo huir
cortar la cuerda, deshacer el nudo.

Ya no juego en tu tablero,
he roto nuestra baraja
sólo diré que te quiero
si es a punta de navaja.

Embustera.
tu corazón es una cremallera de Christian Dior
blanqueas emociones,
traficas con botones.
pierdes con mi perdición.

Embustera,tu corazón
es una cremallera de pantalón,
tangueas decepciones,
traficas con botones,
pierdes con mi perdición

Embustera. Embustera.

(Joaquín Sabina)

La Luna entre las manos

martes, 15 de junio de 2010



¿Es malo querer atrapar la Luna en un cubo de agua?
Yo deseo hacerlo. Olvidarme por un instante de mi vida y subir a mi cornisa del séptimo para llenar mis pulmones de aires renovados…
Sólo sueño en voz alta y desde hace dos semanas camino a veinte centímetros del suelo.
No, no conozco a la dueña de estos deseos, porque el corazón del que salen no tiene pies capaces de pisar las margaritas que adornan el camino hacia sus sueños.
Tengo la Luna entre las manos y no sé qué hacer con ella…

(La Dama)

Tengo miedo

domingo, 6 de junio de 2010


Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

(Pablo Neruda)

Diez minutos

domingo, 30 de mayo de 2010



La calle está vacía
hay lluvia en el cristal
la tarde es tan fría
y no te veo pasar
yo te espero y te espero
y desespero en tu ausencia

Quisiera tocarte
acercarme un poco más
pero se que estás tan lejos
al verte pasar
en tan sólo diez minutos
nuestra historia que empieza
se acaba...

ESTRIBILLO

Y si fuera capaz de mirarte
y decir lo que siento.
Si pudiera tenerte más tiempo
del tiempo que tengo.
Si pudiera seguir a mi lado
tan sólo un momento.
Si sólo fuera capaz
de romper el silencio
y detenerte en el tiempo.

Quisiera descubrirte
estar donde tú estás
mirar desde tus ojos
poder ir donde tú vas
en mi torre te espero
y desespero en tu ausencia.

Porque eres la razón de mi ser
mi anhelo, mi perder, mi destino
ahora sólo vuelve, quédate
diez minutos conmigo, conmigo...

ESTRIBILLO

Y si fuera capaz de mirarte
y decir lo que siento.
Si pudiera tenerte más tiempo
del tiempo que tengo.
Si pudiera seguir a mi lado
tan sólo un momento.
Si sólo fuera capaz
de romper el silencio
y detenerte en el tiempo.

Y si fuera capaz de mirarte
y decir lo que siento.
Si pudiera tenerte más tiempo
del tiempo que tengo.
Si pudiera seguir a mi lado
tan sólo un momento.
Si sólo fuera capaz
de romper el silencio

Y si fuera capaz de mirarte
y decir lo que siento.
Si pudiera tenerte más tiempo
del tiempo que tengo.
Si pudiera seguir a mi lado
tan sólo un momento.
Si sólo fuera capaz
de romper el silencio
y detenerte en el tiempo.

(Efecto Mariposa)

Y cada vez que nos despedimos suena esta canción...y me quedo con las ganas a flor de piel...

El Precio de los Sueños

jueves, 20 de mayo de 2010



Llevo días sin escribir, y sin subir nada a la red, que es aún más raro. He dedicado mi tiempo a reconciliarme con lo que estaba perdiendo en el camino. Tenía un agujero en el depósito de la gasolina y casi se me agota el combustible. Menos mal que me di cuenta a tiempo. Mis enemigos me enseñaron el atajo hacia mi pasado que parecía haberse quedado encerrado tras el último portazo que di en mi vida.

Demasiados cadáveres se ha cobrado esta guerra sin cuartel. Demasiado dolor que no merece más desgaste. El roce con la realidad del día a día me ha quemado las plantas de los pies y el camino es demasiado largo como para gastar tantos cartuchos en el primer asalto.

Me miro en el espejo y empiezo a reconocerme, algo mayor, eso sí, pero vuelvo a ser la misma. Me he roto y he resucitado. Recuerdo el amor perdido no como desamor, sino como una parte necesaria en mi pasado. No me siento más fuerte porque llegar hasta donde estoy y volver atrás para tomar impulso una y otra vez me ha ido puliendo las aristas y ya no sé enseñar los dientes. Ahora soy más dócil y más tolerante con mi propia actitud ante la vida. No soy mejor que antes, pero tampoco peor. Me mantengo en un delicado equilibrio para sobrevivir en la cuerda floja que cruza un acantilado. Hubo un tiempo en que mi burbuja se veía brillante y yo vivía la visión que tenía desde el interior de ella como si se tratara de la realidad. Pero vivir en burbujas tiene riesgos de que el alfiler más fino puede romperlas.

Ahora vivo en la realidad sin burbujas donde el aire duele al rozar los labios. Ha llegado el momento de recibir parte de lo que he donado a la “causa fantasma”. Nunca di tanto a cambio de nada. Y he estado demasiado cerca esta vez de caer en el abismo. Cada vez que me ocurre –acercarme al fracaso- vuelvo a revivir aquel día en clase cuando tenía once años y cambié por error dos palabras: amor y motor. Dos palabras distintas que mueven el mundo, pero aquel día destruyeron el mío. En aquel entonces, igual que ahora, lloraba sin consuelo por el tiempo invertido y perdido en crear un sueño. El precio de los sueños es demasiado alto en los tiempos que corren y tanto a los once años como cuando ya tienes eso que llaman “una cierta edad” , un sueño se puede tornar en pesadilla a la velocidad de la luz…

(La Dama)

Cuando yo me muera...

martes, 4 de mayo de 2010



Cuando yo me muera habrá silencio. Habrá tres niños, quizá ninguno, con una entrada para la función de esa tarde en Ponferrada (en el polideportivo municipal) que no podrán vivir esa ilusión de provincia, y a cambio verán por trigésima vez un dvd de Disney en la tele, mientras la tela de la carpa se empapa de lluvia mortecina.

Cuando yo me muera, los telediarios recuperarán mi imagen, con una dignidad que sólo la muerte me devolverá, y el circo se habrá acabado. Ana Blanco hablará de un referente de la España que se desperezaba del sueño, y que con la pérdida de la inocencia me perdió a mí, y yo a ella, encontrando sustancias que llevan al olvido, mi compañero de fatigas. El especial Hormigas Blancas, que Dani y su padre posibilitaron, se repetirá hasta la saciedad, y Jaime Peñafiel aprovechará para criticar a Leticia, diciendo que yo también la odiaba; no es cierto, yo la veo muy del circo, muy de ir vestida con un tutú y un paraguas encima del elefante Peter. José María García dirá que éramos muy amigos, y que la droga me destruyó, Bárbara llorará, sus lágrimas caerán entre la piel alisada quirúrgicamente y el maquillaje, pareciendo un pierrot con el que honrarme, Sofía-para mí siempre Vanessa- compondrá su primera pieza elegíaca de bakalao melancólico, y mi otro hijo, cuyo nombre siempre se me olvida, volverá a Boston con poco más que el parecido físico a su padre, del que intentará escapar toda su vida.

Cuando yo me muera, me harán una capilla ardiente, me estirarán y recuperaré la verticalidad (u horizontalidad, según se mire),y las banderas de Pinto, o de Parla, o de ninguna de ellas, ondearán a media asta, y los jubilados que alguna vez llevaron a su nieto (hoy funcionario de obras públicas, o autónomo, o realizador de cortos, o dependiente en una ferretería) desfilarán ante mí, sin saber muy bien que sentir...no habría colas, algún goteo de personas discretas quizá...mis compañeros, equilibristas, funambulistas, payasos, forzudos, gente de la farándula acabada, Pepe Rubio, Rosa Valenti, mi farmacéutico, el chino que me vende la ginebra, gente querida...David, Dani, Roberto, traerán a Chispi con su correa, no entenderá mucho, y quizá me arranque un último miembro, ya con cariño, como hace últimamente; mi cuerpo descansará.
Cuando yo me muera, los barrotes de las jaulas se oxidarán sin remisión, los chavales grafiteros pintarán (más aún)en las paredes de las caravanas, y nadie alimentará a las fieras. Es cierto que no comían todo lo deseable, pero yo siempre he compartido unos sanjacobos o unos guisantes con ellos. Han comido de mi plato, han comido de mí, en el sentido figurado y en el literal. La paja de sus lechos olerá a pis viejo, y las miradas de Chispi, Rolo y Juan Carlos perderán un poco más de brillo, se les marcarán las costillas al suspirar. Las tetas de la rumana, y de todas las que las enseñaban para recuperar nuestro sitio en las artes, parecerán un poco más caídas, y Kike Supermix exigirá que pongan un crespón negro en la esquinita superior de la pantalla durante la emisión de su concurso. Las pocas sonrisas que se ven entre los tristes trabajadores del circo,se borrarán por unas horas, se pondrá mi látigo en el centro de la pista, acompañado de mis mallas con costurones, con un cañón de luz que los resalten, se promoverá una emoción quizá forzada, el ligre se dividirá, y El Gran Circo Mundial recibirá telegramas sorprendentes: David Hasselhoff, Diego el Cigala, Michael Caine, el Rey, participantes de Supervivientes... Todo durará poco, pasará pronto, y quizá el circo no lo podrá lamentar en exceso, porque, cuando yo me muera, el circo ya habrá muerto...

Cuando yo me muera, quizá no pase nada de esto. Quizá me encuentren a los 5 días, y me manden a un depósito municipal, y tengan que vender a Chispi y Rolo como integrantes de una cacería preparada, para que los maten en Kenia industriales que luego los exhiban en sus fincas, para pagar mi nicho en el cementerio de una barriada de nueva construcción. Quizá todo sea anónimo. Quizá haya recuperado una grandeza íntima. Quizá esté inconsciente, quizá me duela todo el cuerpo, quizá llore, aunque no sepa ya distinguir las lágrimas porque siempre tengo los ojos llorosos. Quizá no me importe morir.

Cuando yo me muera, me pasearé por el cielo, porque siempre creeré que hay uno, incluso cuando llegue allí y no lo vea, y no exista nada, yo seguiré creyendo. Volveré a erguir mi pecho, y a sentir los rugidos de las bestias, me reuniré con los cristianos de Roma, y juntos domaremos a las bestias. Mi mirada volverá a ser negra, mis mallas recuperarán su brillo, el pelo de mi pecho se encrespará, y reinaré de nuevo. Mi látigo chasqueará con brío español, y acariciaré a Chispi, Rolo y Juan Carlos en la oscuridad; ellos en sus jaulas, aquí abajo, en la noche de algún pueblo en fiestas, lo sentirán, y quizá recuerden mi voz quebrada...mi susurro.
Eso será cuando yo me muera...Ahora estoy vivo. Hoy voy a tener una gran función.

(Ángel Cristo, 10 de mayo de 2007)
 

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